alimentación deportiva

¿Por qué es importante la alimentación alrededor del ejercicio?

Tu alimentación antes y después de entrenar influye directamente en tu energía, rendimiento, recuperación y resultados.


Tu alimentación antes y después de entrenar influye directamente en tu energía, rendimiento, recuperación y resultados. No es lo mismo entrenar solo para mantenerte activo que hacerlo con el objetivo de perder grasa o ganar masa muscular.

Aunque en todos los casos es fundamental priorizar la comida real, también es importante saber qué alimentos consumir y en qué momento para sacar el máximo partido al entrenamiento.

El macronutriente clave: los carbohidratos

Tanto antes como después del ejercicio, hay un macronutriente que siempre cobra protagonismo: los carbohidratos.
Eso sí, no todos los carbohidratos son iguales.

De forma general, podemos diferenciarlos en dos grandes grupos:

  • Hidratos de carbono de fácil digestión
    Se digieren rápidamente y aportan energía inmediata. Son los azúcares simples.
    Ejemplos: fruta, leche, miel, azúcar de mesa.
  • Hidratos de carbono de digestión lenta
    Formados por cadenas más largas de azúcares (almidones), tardan más en digerirse y aportan energía sostenida.
    Ejemplos: cereales integrales, legumbres, tubérculos.

¿Qué comer antes del ejercicio?

El objetivo principal es tener energía sin provocar molestias digestivas, por lo que la digestión debe ser relativamente rápida.

Entre 1 y 3 horas antes de entrenar:

  • Hidratos de carbono de fácil digestión
  • Algo de proteína
  • Bajo contenido en grasas y fibra, ya que ralentizan la digestión

Ejemplos:

  • Yogur natural con plátano
  • Tostada de pan con pavo
  • Arroz con huevos
  • Batido de fruta con yogur o bebida vegetal

Si entrenas muy pronto (30–60 minutos antes):

  • Una pieza de fruta
  • Un yogur natural
  • Un puñado pequeño de frutos secos (20–30 g)

¿Qué comer después del ejercicio?

Tras entrenar, el cuerpo necesita recuperar músculo y reponer las reservas de energía.

Incluye siempre:

  • Proteína de calidad (carnes magras, legumbres, huevos o proteína de suero)
  • Hidratos de carbono
  • Agua, o bebida con sales si el ejercicio fue intenso

Ejemplos:

  • Arroz con pollo y verduras
  • Lentejas con patata
  • Tortilla con pan integral
  • Yogur con fruta y avena

Ajustes según tu objetivo

  • Pérdida de grasa: prioriza alimentos ricos en fibra y proteínas. Evita entrenar en ayunas sin supervisión profesional.
  • Ganancia muscular: asegúrate de consumir suficiente energía total y reparte bien la proteína a lo largo del día.
  • Salud y bienestar: apuesta por la regularidad y adapta la alimentación a tus horarios reales.

Recuerda: no existe una pauta universal. La mejor estrategia es la que se adapta a ti, a tu rutina y a tus objetivos.


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